Paradoja del interés
escrito por Carlos Bondone   

 

      Lo que expreso en el libro “Teoría de la Relatividad Económica” (TRE) es textualmente lo siguiente:

“Paradoja del interés: teorías que sustentan la necesidad de aumentar el precio de un bien para hacerlo más escaso. El concepto de paradoja se debe a la incongruencia de pretender solucionar el problema económico de la escasez promoviendo más escasez, o sea, intentar apagar el incendio agregando combustible. Le asigno el nombre de paradoja del interés a estas teorías, en virtud de que la manifestación práctica más corriente es la de aplicarlo al interés”.

      Aquí me voy a explayar un poco más sobre los alcances de lo que doy en llamar paradoja del interés, a los efectos de dejar constancia de la inconsistencia de las teorías monetarias que sustentan el orden financiero actual.

Precios monetarios
      Sabemos que la moneda es el bien económico de referencia para medir, que se logra con el uso estadístico de los precios monetarios (nivel general de precios, precios al consumidor, precios mayoristas, inflación, etc.), andamiaje que se utiliza (entre otras cosas) como herramienta para “hacer política monetaria”.

Interés
      Sabemos (por la TRE) que el interés es el precio del tiempo económico, que cuando se intercambia interpersonalmente configura el crédito, lo que nos lleva a concluir que el interés es el precio del crédito. Según la TRE, el interés es el precio del crédito, no el precio del dinero, como alternativa y confusamente se interpreta -muestra clara y contundente derivada del error de asimilar dinero y crédito-.

Moneda en forma de crédito
      De resulta de los apartados precedentes, cuando la moneda adquiere la forma de crédito, y siendo el precio de éste el interés, se deriva que

En sistemas financieros que utilizan al crédito como moneda, los precios monetarios y la tasa de interés son la misma entidad. Así el interés del crédito que se usa como moneda es el empleado en las estadísticas que estudian los niveles de precios monetarios. Esto nos indica, como se corrobora reiteradamente en el libro mencionado, que es total y absolutamente incoherente pretender comparar el nivel de precios y la tasa de interés, como si fueran entidades distintas.

Paradoja del interés
      En virtud de que las teorías actuales (austríacos, keynesianos y cuantitativistas) tratan a la moneda desde la teoría del dinero (bien económico presente), sin advertir que se está usando como moneda el crédito (actualmente irregular), es que realizan estudios estadísticos erróneos (estadísticas desarrolladas o leídas desde teorías equivocadas, arrojan resultados equivocados, como la causalidad moneda-precios de Friedman, por no hacer distingo entre dinero y crédito)
      Por lo tanto, cuando se habla de nivel de precios monetarios se hace bajo la óptica de que se usa dinero como moneda, sin advertir que se usa crédito. Es evidente que si se advierte que la moneda tiene forma de crédito, ambas entidades (precios monetarios y tasa de interés) son una sola. Luego, es absurdo comparar nivel de precios y tasa de interés como si fueran entes distintos, que deriva en “hacer política monetaria” tendiente a su “convergencia” (no es factible hacer converger un solo ente).
      Luego, las teorías vigentes no pueden explicar los acontecimientos reales que doy en llamar paradoja del interés, ya que las “técnicas” de “política monetaria” derivan así:

Emitir hasta que el nivel general de precios (inflación) se haga presente hasta la cota de “agrado” de la “política monetaria” dictada por autoridad “competente”. Una vez superado el umbral determinado por el genio monetarista es conveniente sacar el excedente de moneda, lo cual se hace pidiendo prestado el “remanente” mediante el expediente el interés.
Nota: si por la expresión dictada, usted piensa en dictador, no se habrá equivocado en interpretar este texto.

      Todo este orden financiero-institucional (respaldado por las teorías actuales), nos lleva a la paradoja del interés: solucionar el problema económico de la abundancia de moneda haciéndole subir su precio (es como la ley de gravedad al revés). Lo que nos ubica en cualquier terreno menos en el de la economía, y el de su ley básica de oferta y demanda: mayor abundancia menor precio.
      En la TRE, esta paradoja no existe, dado que advierte que las monedas están representadas por créditos, y sabemos que el precio de éste (el interés) sube cuando el deudor se hace menos confiable, situación que sucede atento al nivel de endeudamiento que pueda soportar su situación patrimonial, financiero y económica. En la TRE no existe la paradoja del interés.

Sistemas monetarios con Créditos Irregulares (CI)
      Deseo resaltar los siguientes aspectos, que si bien no agotan todo el desarrollo derivado de comparar la TRE con las teorías vigentes, son de interesante y adecuada ilustración a tal efecto:

1) No existe el interés cero, menos el negativo. Admitir cualquiera de estas posibilidades es decir que el tiempo económico dejó de ser económico, vivimos en el paraíso. A simple vista no se advierte que los sistemas financieros irregulares (PM y MF) operan con crédito como moneda, porque parece que no existe el interés, o que su tasa es cero (lo que se conoce como señoreaje monetario), pero admitir esto sería como decir que el tiempo económico no existe, que el hombre vive en el paraíso, por ende, ese tiempo se está pagando con apropiación indebida de bienes económicos presentes, o “redistribución de la riqueza presente”, donde los que pierden son los que no están advertidos de la situación y se benefician quienes usufructúan ese crédito sin costo (“para ellos”). Cuando la situación comienza a ser manifestada por el grueso de la población, es cuando se presenta “la inflación”, que es la forma humana de “ver” esa apropiación. Finalmente se llega a la etapa de explicitar el costo del tiempo económico y comienza el círculo de pagar una tasa de interés explícita (el proceso de “contracción monetaria”).
2) Apropiación de riqueza ajena. Los sistemas monetarios irregulares, generan apropiación de riqueza ajena, en forma directa con el PM e indirecta con los MF.
3) Cadena de créditos irregulares. La historia económica tiene sobrados ejemplos, y los seguirá teniendo, de los desequilibrios sociales que presenta el explosivo cóctel de la cadena de créditos irregulares de los sistemas financieros que combinan PM y MF.
4) Cancelación de créditos irregulares. Es evidente, en la TRE, que la decisión de regularizar el crédito irregular (convertirlo en bienes económicos presentes), está siempre a criterio del genio monetarista, que a su vez cumple órdenes del gobierno, el que a su vez actúa conforme a intereses (connivencia banca-política). Todo esto confirma que, en sistemas monetarios irregulares, no sólo es imposible la independencia del banco central del poder político, sino del sistema financiero en general. Para muestra de esta sencilla reflexión, basta con tener presente las imposiciones desde el gobierno hacia las autoridades monetarias, y de éstas hacia el sistema bancario, cuando las crisis monetarias se presentan. Pero no es necesario asistir a las crisis monetarias para demostrar la apropiación indebida de riqueza (que avalan las teorías monetarias en las que están basadas las instituciones legales); las crisis financieras solo ponen a la vista del “ignorante” la situación, sin cuya concurrencia es advertida por unos pocos (“analistas de las expectativas racionales”).

      La característica esencial de los sistemas monetarios vigentes, es que operan con la peligrosa cadena de créditos irregulares, los cuales combinan papel moneda (PM), cuya característica central de irregularidad es que no especifican la materialización final (la cualidad y cantidad del bien económico presente en que serán cancelados) en combinación con los medios fiduciarios (MF) del sistema bancario, que es “pagadero” en el PM descrito, lo que los constituye también en créditos irregulares.
      En síntesis, los sistemas financieros vigentes se encuentran “respaldados” por las teorías monetarias actuales, las que permiten la utilización de moneda con forma de crédito irregular (PM), potenciando su irregularidad mediante el sistema bancario (MF).
      Por último, la TRE desnuda con claridad el concepto erróneo de que mediante PM y/o MF se realizan operaciones de contado (intercambio interpersonal de bienes económicos presentes) o se cancelan créditos-deudas (siendo que es novación de deuda).

Octubre de 2006.

carlosbondone@gmail.com

 
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