Introducción a la "Teoría de la Relatividad Económica"
escrito por Carlos Bondone   

 

     Este primer artículo de “opinión” va a modo de breve y sencilla introducción de las nuevas teorías científicas desarrolladas con amplitud en mi libro “Teoría de la Relatividad Económica – Solución a las crisis monetarias – Crítica a las teorías económicas actuales: austríacos, keynesianos y cuantitativistas”.
     Esta inquietud ha surgido como consecuencia de lo advertido en comentarios de académicos e investigadores de alto nivel de conocimiento, que han manifestado que si bien hicieron una primera lectura del libro, advierten que están en presencia de “una nueva teoría monetaria, macroeconómica y del tiempo económico”, de algo muy “importante”, “complejo”, “sólido”, “denso”, “de alto contenido científico”, “etc.”, motivo por el cual necesitan más tiempo de estudio, fundamentalmente porque se encontraron con una nueva forma de ver la economía, con términos nuevos y fuerte crítica a los vigentes, algo así como que en el terreno de la moneda, la macroeconomía y el tiempo económico, hay que replantearse el modo de pensar.
     A fin de facilitar la tarea del estudio de mis teorías, es que va esta introducción enfocada en sus conclusiones y derivaciones, dejando de lado el método científico desarrollado en el libro (formulación, corroboración y comparación de teorías).

El intercambio y la moneda
     El hombre identificó en forma espontánea que la vida en sociedad, de seres humanos económicamente distintos (en sus necesidades y en la habilidad para producir bienes económicos), le permitiría mejorar su economía mediante la especialización de cada uno en su mayor habilidad relativa de producción de bienes económicos. Esto llevó a que cada uno producía mucho de un bien y nada o poco de otros, situación que le permitió advertir la necesidad de intercambiarse el fruto de ese trabajo especializado.
     Una forma de intercambiar fue el trueque, instrumento muy “caro” por ineficiente, ya que uno debería poseer justo lo que necesitaba el otro y viceversa.
A la necesidad de superar el problema del intercambio en el estado de trueque, se la llamó liquidez. El ser humano le da el nombre de moneda: bien de cambio de uso común, al bien económico que satisface la liquidez, y en los primeros tiempos usa como tal al dinero: bien económico presente que se usa como moneda.
     Conforme los intercambios se iban incrementando, y de la mano de ello el progreso económico del hombre en sociedad, es evidente que el problema de liquidez se agudiza y el dinero se torna un obstáculo como lo fue el trueque, cada vez era más “caro” (conforme la necesidad de liquidez aumentaba más rápido que la producción-oferta de dinero en forma de oro, lo que al decir de Keynes se transformó en la vetusta reliquia).
     Pero el hombre en sociedad descubre (nuevamente en forma espontánea) que hay un bien económico que le permite sortear la encrucijada monetaria con forma de dinero, y ese descubrimiento no es ni más ni menos que la moneda en forma de crédito.
     Sin entrar en la complejidad científica del tema, basta destacar que el crédito bien puede cumplir la función de la moneda para facilitar los intercambios y de una forma más económica, menos cara que el dinero.
     Así las cosas, vemos que el crédito es un bien económico que compite con el dinero para satisfacer la misma necesidad (liquidez).
     Pero aquí es menester destacar muy especialmente las diferencias fundamentales que subyacen detrás de esta “simple teoría” con las vigentes, a fin de ir haciendo una composición de lugar sobre cómo se debe pensar la economía a la luz de estos nuevos conceptos:

1) El dinero y el trueque forman parte de lo que se llama intercambio interpersonal de contado: intercambio interpersonal de bienes económicos presentes.
2) El crédito es intercambio interpersonal de bienes económicos presentes por bienes económicos futuros.
3) De los dos puntos anteriores surgen estas sencillas pero contundentes conclusiones:

a) el dinero y el crédito no son comparables, ya que el crédito pertenece a la esfera de los intercambios interpersonales, el cual está en el mismo nivel que el contado, del cual el trueque y el dinero son dos formas de materializarse.
b) La diferencia entre trueque (cambio directo) y dinero (cambio indirecto) en la que se basan todas las teorías monetarias vigentes para encarar el estudio de la moneda, es totalmente irrelevante para la economía, no así para las finanzas.
c) Otro error de considerable magnitud de las teorías monetarias actuales consiste en tratar la teoría de la moneda desde la teoría del dinero en forma alternativa, como si pertenecieran a la misma esfera, así como confundir al crédito con el dinero y viceversa. Una expresión bien clara que avala esta confusión es la acepción generalizada de que es dinero todo lo que cumple la función del dinero, lo que equivale a decir que un automóvil y una carreta son iguales porque ambos nos transportan.

4) La diferencia entre usar como moneda el crédito y no el contado (dinero-trueque), es nada más ni nada menos que el tiempo económico, sin cuya intervención, ambos instrumentos de intercambio son iguales.
5) La Teoría de la Relatividad Económica (TRE) nos dice que el tiempo económico: es el único bien económico que se materializa sí o sí en otro bien económico presente, no tiene entidad por sí misma, como sí la tienen los demás bienes económicos
6) Así las cosas, podemos decir que crédito: es intercambio interpersonal de tiempo económico.
7) El interés es el precio del tiempo económico.
8) Luego, cuando se usa como moneda el crédito, el interés (su precio) pasa a usarse como unidad de medida económica. Pero el interés, por ser tiempo económico, también está sujeto a la TRE.
9) Todo este orden deductivo de causalidad económica, nos permite concluir que los llamados precios monetarios son la misma entidad que la tasa de interés, cuando se usa el crédito como moneda.

     Las primeras conclusiones son el observar que no existen dos mundos, uno real y otro monetario, una tasa de interés real y otra monetaria, un mecanismo de transmisión indirecto (cantidad de moneda, precios e interés), como tampoco el equilibrio económico del mercado de los bienes reales y el de la moneda.
     Más adelante observaremos la caída de todo el andamiaje macroeconómico desarrollado en el siglo XX, pero antes debemos detenernos en el punto siguiente.

Moneda en forma de crédito irregular
     He clasificado los créditos en dos entidades muy útiles, el regular y el irregular, destacando como diferencia relevante para este propósito la que nos indica que el crédito irregular es el que no especifica la calidad y cantidad de bienes económicos presentes en que será cancelado.
     Se observa claramente que lo que conocemos como papel moneda (PM) es un crédito irregular (un profundo análisis verlo en el libro mencionado), para verificarlo basta con tener a mano un billete de cualquier país y tratar de identificar en qué cantidad de un específico bien económico presente será cancelado.
     Por otro lado, los llamados medios fiduciarios (MF), representan el crédito que se genera a través del sistema financiero, el cual es a su vez pagadero en el crédito irregular PM. De esta forma vemos que las legislaciones sobre temas financieros dan como cancelados los créditos con el uso de PM y MF, lo que de acuerdo a las teorías aquí presentadas son simples novaciones de deudas. Lo mismo con las operaciones identificadas como de contado en las que intervienen PM y MF, lo que son verdaderas operaciones de crédito, y además irregulares.
     El desarrollo científico (ver en el libro mencionado) de las implicancias del crédito irregular nos expresa que cuando el mismo se manifiesta como PM origina apropiación directa de riqueza ajena, y cuando lo hace como MF origina apropiación indirecta de riqueza ajena.

Moneda y macroeconomía
     En virtud de que la macroeconomía se encarga del estudio de la economía en sociedad (economía de un conjunto de agentes económicos), es evidente que lo que afecte a los intercambios de bienes económicos entre seres humanos, afecta a la macroeconomía sí o sí.
Sabemos también que la producción de bienes económicos ha crecido en forma exponencial como consecuencia del intercambio interpersonal de la mayor producción de bienes económicos originados por la especialización.
     El intercambio interpersonal fue pasando del estadio del contado (trueque y dinero) al crédito, lo que permitió bajar los costos de satisfacer la liquidez. Pero las instituciones financieras orquestadas por el hombre para hacer frente al problema de liquidez, configuran un sistema monetario irregular: sistema económico que adopta como moneda el crédito irregular, el cual origina apropiación de riqueza ajena (directa e indirecta).
     La pregunta entonces es la siguiente: ¿por qué este orden de cosas? Y la respuesta está en que el orden financiero mundial está sustentado en el error de las teorías científicas vigentes. Atento a estas nuevas teorías monetarias es evidente que toda la macroeconomía actual, derivada de las teorías monetarias vigentes, carece de sustento teórico adecuado. Por ende cae todo el desarrollo macroeconómico del siglo XX, entre los cuales encontramos: introducir la variable de holgura “desocupación” para explicar los desequilibrios monetarios; no poder explicar el paso de un dinero muy caro (“la vetusta reliquia keynesiana”) a un dinero que había que “encarecer” (subir la tasa de interés) porque era muy barato (que llamo “paradoja de Keynes”); hablar de tasa de interés cero y negativa; considerar la existencia de dos mundos a equilibrar, el “real” y el “monetario” (S = I, curvas IS-LM, curva de 45º, curvas de oferta y demanda agregada, etc.); curvas de Phillips; gráficos de Garrison; inflación-deflación; desocupación; ley de Gresham; dinero neutro; mecanismo de transmisión moneda-precio-interés; etc.

Política monetaria
     Es evidente que lo que se da en llamar política monetaria, no pasa de ser más que un mero intento de darle un tinte científico a un accionar que, conforme a estas nuevas teorías, configura apropiación de riqueza ajena (directa e indirecta).
     Se requiere del concurso de bienes económicos presentes para que se configure el intercambio interpersonal, adquiera éste la forma de contado (trueque o dinero) o de crédito (regular o irregular).
     Las teorías aquí esbozadas (corroboradas en la citada obra) nos dicen que los que otorgan créditos en los sistemas financieros irregulares son los propietarios de los bienes económicos presentes que le dan origen, no los “bancos”, que son los que lo reciben. En otras palabras, la causalidad del origen del crédito en los sistemas monetarios irregulares es hacia el sistema financiero no desde éste.
     Si ya sabemos que el sistema financiero irregular no genera moneda alguna, sino que es el “mercado” (conjunto de propietarios de bienes económicos presentes) el que determina su cantidad y calidad (de donde deriva su valor y precios), surgen las siguientes inquietudes: ¿por qué la existencia de sistemas monetarios irregulares?, ¿por qué su regulación –cantidad, calidad y precio– a cargo del Estado?, ¿es factible la independencia del banco central del poder político?, ¿el sistema financiero en su conjunto escapa a la connivencia con el poder político?, ¿a quién corresponden los intereses originados en sistemas monetarios irregulares?, etc.
     Estas nuevas teorías nos ponen en claro que no existe algo así como política monetaria, sino que más bien debemos hablar de política de apropiación de riqueza ajena, donde el perjudicado es el que está más alejado de los menesteres “financieros”, y beneficiado el que mejor maneja las “expectativas racionales”.
     No es difícil advertir que es muy apetecible dominar un bien económico tan importante como la moneda, máxime cuando el Estado está provisto por el sustento teórico que le permitía beneficiarse de dos características esenciales: concentración del crédito monetario en sus manos, junto con la facultad de determinar la cualidad y cantidad del bien económico presente en que cancelará ese crédito monetario concentrado. Si a eso le agregamos que el crédito ha desplazado al dinero en el rol de moneda, y la importancia relativa creciente del intercambio interpersonal como factor generador de riqueza, intercambio que a su vez requiere de la moneda como instrumento para su concreción, vemos cómo se cierra el conjunto banca-política como factor de poder que atenta contra la democracia. En otras palabras, en una reunión de pocos se decide el destino de muchos.
     Se observa que las teorías económicas convalidaron el proceder de los emperadores para sostener sus extravagancias (lujos y guerras), y esas mismas teorías convalidan el mismo accionar en manos de un “Estado-emperador electo”.

SÍNTESIS DE ESTA INTRODUCCIÓN
     Lo especial en economía es el estudio del tiempo económico, no del dinero ni de la moneda, así como es impropio asimilar la teoría del dinero a la de la moneda, o estudiar a ambas desde el mismo nivel, como lo es asimilar dinero y crédito, y asignar al interés la calidad de ser el precio del dinero y no del tiempo económico, que cuando se intercambia interpersonalmente configura el crédito. Por otro lado, en sistemas monetarios irregulares el bien económico sustraído a su legítimo propietario es el tiempo económico, el cual se materializa sí o sí en un bien económico presente (TRE), lo que nos lleva a pensar que a cada ser humano le tocará participar en el daño según los bienes económicos que forman su ámbito.

     Puesto al desnudo la inmoralidad de los sistemas monetarios irregulares, de ahora en más la vigencia de los mismos es exclusivo resorte político, con estas teorías perdieron el sustento científico que convalidaba la corrupción inherente a su esencia.

UN MUNDO DE ESPERANZA
     El rigor científico me conduce a sugerir que la solución, al problema que plantea la economía (paliar la escasez del hombre en sociedad), viene de la mano de generar instituciones que garanticen el correcto funcionamiento de la libertad, la confianza y la solidaridad; donde faltan no existe desarrollo económico, y donde existen (obviamente en forma imperfecta, como todo lo humano) sí lo hay. En síntesis, con un sistema monetario regular, es factible encaminarnos a un mundo que: aprovechando que todos somos distintos, podemos estar cada uno y todos mejor, a medida que somos más.
     No es difícil concluir entonces que presento nuevas teorías que tienen que ver con el mundo económico, político, jurídico, financiero y contable.
     Las conclusiones de mis investigaciones me plantean un mundo de esperanza.

Buenos Aires, setiembre de 2006.

info@carlosbondone.com 

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