Teoría del Interés - Teoría del tiempo económico (TTE) vs Teoría de la preferencia temporal

Teoría del interés

Teoría del Tiempo Económico (TTE)

versus

Teoría de la Preferencia Temporal (TPT)

 

Autor: Carlos Alberto Bondone.

Área temática: Economía.

Es un placer presentar en este distinguido Tercer Congreso Internacional de “ La Escuela Austriaca en el siglo XXI” (Rosario, Argentina), un avance-síntesis de mi teoría del interés.

La Teoría del Tiempo Económico nos muestra inconsistencia e innecesariedad de la teoría de la preferencia temporal, así como razonamiento circular en el concepto de interés originario. Los fundamentos de Carl Menger, junto con los de la TTE son suficientes para aplicar la teoría del valor subjetivo a la teoría del interés.

 

Teoría del Tiempo Económico

Breve síntesis de algunas de las definiciones y axiomas de la TTE:

Definiciones:

Bien económico: bien escaso para el ser humano.

Precio (p): información que mide la escasez de un bien económico, expresada en las cantidades de otro bien económico por el que se intercambia.

Tiempo económico: bien económico que presenta las características exclusivas de materialización indirecta y positividad permanente.

Moneda: bien económico que satisface la liquidez.

Precio monetario (pm): precio de los bienes económicos expresados en moneda.

Interés (i): es el precio del bien económico tiempo.

Interés monetario (im): interés materializado en moneda.

Crédito: intercambio interpersonal de tiempo económico.

Precio del crédito: por definición de crédito su precio es el interés. Esta cadena lógico-deductiva nos evita las bizantinas discusiones sobre las causalidades interés-precios, interés-capital e interés-tasa de interés.

Axiomas:

Axioma bien-precio: la mera existencia de la escasez hace evidente que no existe bien económico sin precio, ni precio sin bien económico al cual referenciarse. No existe precio en sí, es el precio de un bien económico. De este axioma deducimos dos corolarios:

a)  positividad de los precios: por la escasez, todo precio es positivo.

b) necesidad teórica del axioma bien-precio: no es científicamente consistente tratar un precio sin dar precisión del bien al cual refiere.

Axioma de materialización indirecta: el tiempo económico es el único bien económico que no tiene vida por sí mismo, siempre se materializa, sí o sí, en otro bien económico presente. El tiempo (un día, un mes) no tiene sentido económico sin referencia a específicas cantidades y calidades de bienes (kilos de pan) que satisfacen las demandas humanas de un período de tiempo. El bien tiempo cobra existencia en otros bienes, y los cambios temporales que se operen en esos bienes, entre ellos el del precio, serán los cambios que se operan en el bien tiempo, y su precio el interés.

Axioma de positividad permanente del i: la falibilidad permanente del ser humano hacen al interés positivo por axioma.

Axioma del cambio: la TTE sigue a Heráclito, si existe tiempo existe cambio, si existe cambio existe tiempo. Con el tiempo todo cambia, y si algo cambia es porque transcurrió tiempo. Así, surge un conjunto bidimensional de conocimiento, el de espacio-tiempo, donde espacio es el ente y el tiempo son los cambios en el ente. Así, cambios en cualquiera de sus elementos define un nuevo conjunto, luego, con tiempo todo es diferente.

Axioma bien-propietario: no existe bien económico sin propietario ni propietario sin bien económico. El axioma bien-propietario es el sustento teórico de la partida doble contable, el modelo económico-matemático más apto.

Axioma de equivalencia im pm: cuando se usa el crédito - tiempo económico - como moneda, im pm.

 

Teoría de la preferencia temporal

La teoría de la preferencia temporal nos dice, en palabras de Böhm Bawerk: los bienes presentes, por regla general, valen más que los bienes futuros a igualdad de cantidad y calidad. Esta proposición es la esencia y el núcleo de la teoría del interés que voy a presentar… En palabras de Mises:…los bienes presentes tienen para él (hombre) mayor valor que los bienes futuros. La preferencia temporal constituye requisito categórico de la acción humana. Ningún tipo de actuación cabe imaginar en la cual la satisfacción más próxima no sea preferida – invariadas las restantes circunstancias – a la satisfacción más lejana.

 

Comparando ambas teorías

 

A continuación sometemos a análisis los componentes de la TPT a la luz de los presentados por la TTE:

Por regla general: esta expresión parece una concesión de la EA a la metodología macro. El objetivo de universalidad lo logra la TTE con sus definiciones y axiomas.

…a igualdad de cantidad y calidad: comparar bienes fungibles, presentes y futuros, introduce a la EA en la necesidad de medir valores subjetivos, dificultad que intenta salvar diciendo que son útiles al efecto del cálculo, sin implicar intención alguna de medir lo subjetivo. La TTE nunca sale del marco de la teoría del valor subjetivo (TVS). Aquí vale destacar la inconsistencia del ejemplo del helado en verano que no se puede comparar con el helado de invierno porque son bienes distintos, ya que esto sucede, tiempo de por medio, con todos los bienes.

La fungibilidad económica de los bienes presentes y futuros que compara la TPT, ratifica a la TTE vs la TPT, en tres aspectos:

1) No se trata del mismo bien, sino de bienes con específicas cualidades.

2) La mayoría de las veces en que el hombre opta entre el presente y el futuro, no lo hace en referencia a bienes fungibles: no consumir hoy para una inversión futura, implica dos negaciones a la TPT: a) no compara bienes fungibles, y b) el simple acto de ahorrar implica valorar más el futuro que el consumo presente.

3) La TPT centra el análisis en el bien y no en el sujeto que valora. El humano es distinto en tiempos distintos, no es fungible. Circunstancia que implica regresión hacia la teoría del valor objetivo (TVO).

Las expresiones de Mises, Valen más… y La preferencia temporal constituye requisito categórico de la acción humana,  nos permite observar:

a) Sobre la tasa de interés positiva: la EA postula que la preferencia temporal es generalmente positiva, porque las observaciones nos permiten afirmarlo. Aquí la EA olvida dos de sus pilares metodológicos al apelar a lo macro y al positivismo científico. Nos preguntamos entonces: ¿en el caso en que la preferencia temporal no sea positiva, debemos deducir que la tasa de interés será negativa o cero? La TTE enmienda este aspecto epistemológico y nos presenta una teoría que se corrobora con la sola presencia de un bien económico.

b) La EA presenta como condición necesaria que i > 0, caso contrario no habría incentivo para el ahorro y la inversión. En este marco surge evidente que: 1) no se puede explicar el desahorro y la desinversión, y 2) desdice el principio de que todo intercambio implica mejorar una posición de insatisfacción, preferir el futuro (ahorro, abstinencia, espera, etc.) sobre el presente es una acción humana de intercambio para mejorar. Que el futuro insuma factor tiempo no implica que el presente sea preferido, caso contrario los bienes de mayor precio no se venderían. Una vez más, la TTE está exenta de esta gruesa inconsistencia.

El condicionante de Mises invariadas las restantes circunstancias, a tenor del axioma del cambio, significa “en cuanto no transcurra tiempo”, en cuyo caso directamente estamos excluyendo el tema del interés en particular y de la existencia en general.


Circularidad en la TPT

Considerando que el interés originario es la expresión numérica de la preferencia temporal, podemos recordar a Fisher, que no estimaba necesario definir al interés sino simplemente determinarlo separando el componente inflacionario, y a Mises…Dentro de la economía de mercado, el interés originario se manifiesta en el descuento de bienes futuros por bienes presentes. Se trata de la razón existente entre precios de mercaderías, no de un precio en sí (el subrayado es nuestro); y a Fetter que razonaba también en términos de que la tasa de interés es un coeficiente, no un valor absoluto (léase precio).

No existe preocupación en la EA por definir y/o precisar a los componentes del axioma bien-precio, veamos:

a) todos los esfuerzos estuvieron destinados a determinar un precio, tasa de interés originario, sin precisar con rigor científico al bien de referencia.

b) la desafortunada afirmación de Mises: …el interés originario no se trata…de un precio en sí, indica que no advirtió el axioma bien-precio.

c) todo lo precedente nos lleva a la circularidad del razonamiento de  la tasa de interés originario. La fórmula propuesta separa, de la tasa monetaria de mercado, el componente variación de precios. La materialización indirecta transforma este razonamiento en circular, ya que tiempo-interés siguen el destino del bien en el que se materializa, incluido las variaciones en su precio. En matemática dicha circularidad se manifiesta con la presencia de un modelo con más ecuaciones que incógnitas, que la EA convalida.


La TTE, versus la TPT, ante la TVO

El enfoque moderno del interés - que surge como respuesta de la TVS a la TVO -, devino así:

Böhm Bawerk la inició con este interrogante: ¿De dónde y por qué obtiene el capitalista ese flujo permanente de bienes sin mover ni siquiera un dedo de su mano para crearlo?¿Cómo se deriva esa renta del capital, cualquiera sea éste…sin que este flujo de renta permanente agote el capital del que deriva… La TTE destaca las siguientes inconsistencias: 1) el flujo al que refiere es el interés de la TTE, que por no advertirla lo asigna a la existencia de capital, motivo por el cual la EA se verá también en la innecesaria tarea de distinguir el concepto de bien de capital del de capital; 2) no tiene sustento teórico darle perpetuidad a la renta ni a la existencia de bien de capital alguno, aspecto distinto al axioma de positividad permanente del interés, situación a la que estimo pretendió referir Böhm Bawerk, pero desconocía la condición necesaria tiempo-interés, para cumplir con el axioma bien-precio.

Fetter continúa el enfoque moderno con su pregunta: ¿Por qué los pagos de los empresarios a los factores deben contener, dentro de sí mismo, un surplus neto, un retorno de interés?..., y lo concluye Hausmann con su planteo: … El problema por tanto es averiguar la razón por la que el precio de compra de la máquina no alcanza un nivel que no deje excedente alguno… no tiene explicación en ausencia de una teoría del interés.... Sólo agregamos que la existencia del interés es independiente del resultado de la inversión. Esta observación es extensible a todas las teorías del interés previas a la TTE, que condicionan la existencia del interés al resultado de las inversiones o los negocios en general, aspectos que influirán en el nivel del precio del bien tiempo, pero no en su existencia.

A nuestro entender no encontramos nada nuevo en Fetter y Hausmann - contra lo expresado por Rothbar y Kirzner respectivamente -  sobre Böhm-Bawerk, en su cometido para desplazar la TVO.

 

El interés como precio de la moneda

La EA estipuló que el interés no es el precio de la moneda, es evidente que no advirtió el axioma de im pm, circunstancia que tenía vedada por las inconsistencias de su teoría del interés y de la monda  - esta última básicamente por asimilar dinero y moneda.

Keynes sí trabajó con el supuesto de que el interés es el precio de la moneda, pero al no advertir la implicancia del axioma cometió dos errores de los cuales su teoría no tiene retorno: 1) generalizó el axioma im pm para la moneda sin advertir que con dinero éste no se cumple, por lo tanto tampoco sus propuestas teóricas monetarias, y 2) en un mundo de papel moneda el axioma tiene plena vigencia, luego su modelo basado en im   pm lo llevó a tratarlas inadecuadamente como variables independientes.

Volviendo a la EA puedo decir: a) no advirtió la existencia del axioma im pm que implica la circunstancia en que el interés sí es el precio de la moneda; b) si Mises lo hubiera advertido habría reclamado aquí la vigencia de su conocida postura de la imposibilidad del cálculo en el socialismo (observación teórica nuestra mediante), y c) la discusión de Hayek con Keynes hubiera sido muy sencilla y de fácil comprensión para este último, ya que su postura es rebatida en su propio terreno terminológico y estructural.

Nota: en el marco de la teoría monetaria los austriacos implícitamente trataron al interés como el precio del dinero.

La TTE y la teoría de los precios

Las características exclusivas del tiempo económico, de materialización indirecta y positividad permanente, implican la participación necesaria del interés en la formación de todos los precios.

Teoría del interés… Debe brindar una explicación simple y unificada del valor del tiempo, dondequiera que se manifieste…. El rigor científico universal que aporta la TTE a la teoría del interés, se extiende a todos los campos en donde el mismo tiene injerencia: causalidad precio-interés, valor del capital, teoría de la distribución, etc.

Esta participación necesaria del tiempo-interés en todos los precios, junto con el axioma im pm, son condicionantes de los modelos matemáticos, no advertirlo colaboró con el desprestigio de la economía como ciencia, sumida en excesos tecnológicos (econometría) en desmedro de lo teórico que lo respalde.

 

La TTE y la síntesis del pensamiento económico

La TTE es garantía de la plena vigencia de la TVS en la teoría del interés, y la despoja del mistisismo metafísico, ético e ideológico en el que pareció estar sumida, para ubicarla en el estricto ámbito de la ciencia.

Podemos decir que la TTE devuelve la ciencia económica al terreno de la microeconomía, despojándola de todo el andamiaje macro desarrollado en el siglo XX por quienes no asimilaron el avance científico que devino de la TVS.

Expresamos lo precedente en mérito a que, la participación necesaria y positiva del interés, en la formación de todos los precios, cierra la teoría de la distribución al considerar al tiempo como un factor de producción más, sometido a todas las leyes de la microeconomía, evitando el fallido camino de tratar con “agregados a equilibrar”.

¿Cabe plantear la innecesariedad de la macroeconomía? Cualquiera sea la respuesta, surge evidente que la TTE no es cuestión semántica, sino que tal vez le pueda corresponder la misma envergadura que le cupo a la TVS. Si no es así, no dudamos en que la complementa, en cuanto permite sintetizar el dilema de la distribución, así como sacarlo del ámbito ideológico para retornarlo al científico, o de darle un marco científico a las ideas.

Buenos Aires, Julio de 2010.

 
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