Equilibrio Económico, Error Teórico

escrito por Carlos Bondone

La macroeconomía vigente (con matices entre las distintas corrientes) tiene sustento teórico en la idea de que hay que equilibrar las variables económicas, como objetivo de diagnóstico y tratamiento de la vida económica.

Dado que las teorías del equilibrio vigentes no han sido satisfactorias para explicar-resolver los problemas económicos reales (crisis monetarias , ciclos, etc.), es menester entonces revisarlas. La Teoría de la Relatividad Económica (T.R.E.) nos presenta un enfoque completamente distinto al concepto de que la economía tiende hacia un equilibrio, hasta el extremo de poder concluir que se debería hablar de que el mejor progreso para la economía humana, individual y colectiva, es el logro de un creciente estado de desequilibrio. Para ello, se resumen los fundamentos teóricos centrales de la T.R.E, que sustentan lo que podría llamar “desequilibrio para el crecimiento”.

Solución del equilibrio: es lo que he dado en llamar en la obra Teoría de la Relatividad Económica al diagnóstico que realizó Keynes en su Teoría General: esquema que pretende equilibrar el mundo real y monetario o virtual, en forma individual y en conjunto (Teoría de la Relatividad Económica - pág. 362, edición en español).

En términos de las teorías vigentes, estos son los fundamentos o requisitos para el logro del equilibrio:

  1. S = I (Ahorro = Inversión).
  2. Tasa de interés (i) monetaria vs real, y precios (p) reales vs monetarios.
  3. La competencia lleva a la igualación de las ganancias, conocido como el ajuste clásico.

Veamos sintéticamente cómo se caen cada uno de estos fundamentos teóricos:

1) Si consideramos al S como el conjunto de los bienes económicos producidos desde la aparición del ser humano en el universo, no consumidos (como lo trata la economía vigente), concluimos que el S es igual a los activos de la comunidad (que a su vez es la suma de los activos de todos los agentes económicos). De ello se deriva:

S = C + D + Bc. + Cr + A + I = P + PN

Nota: S (ahorro); C (bienes de consumo); D (disponibilidades); Bc (mercancías); Cr (créditos), A (atesoramiento preventivo-especulativo); I (inversión - capital); P (pasivo) y PN (patrimonio neto).

Es evidente que, al considerar a la sociedad como un conjunto, podemos eliminar de la ecuación precedente los componentes Cr y P por ser siempre iguales (los créditos de unos agentes, son las deudas de otros), así tenemos:

S = C + D + Bc. + A + I = PN

Esta sencilla conclusión nos permite deducir que el estado de la economía está siempre en desequilibrio, respecto al concepto de equilibrio sustentado por las teorías vigentes, ya que en lugar de S = I como se postula, la verdad es que por axioma (exante y expost), siempre se da la condición

S ≠ I

Y ello es así, porque en la ecuación anterior es imposible que C + D + Bc + A = 0, en cualquier tiempo y lugar, dado que estaríamos hablando de un hombre sin vida (que por lo menos no consume).

Esta ecuación (contable) es la que llamo ecuación de riqueza total (en la T.R.E.), donde los conceptos de atesoramiento, ahorro, liquidez (D), inversión, etc. forman el conjunto riqueza económica, tratamiento inverso al que surge de las teorías actuales, que dan cabida a los conceptos (equivocados) de “exógeno”, “neutralidad de la variable...” y otros, como si actuaran afectando a la economía desde afuera, como “variables independientes” (inversión y/o gasto autónomo, etc.).

2) La T.R.E. nos expresa que el tiempo económico es el bien económico que no tiene vida por sí mismo, que está siempre materializado, si o sí, en otro bien económico presente, y que su precio es el interés. Cuando el tiempo económico se intercambia interpersonalmente, se constituye el crédito.

Por otro lado sabemos (también por la T.R.E.) que en los sistemas financieros vigentes la moneda está representada por crédito (no por dinero: moneda en forma de bien económico presente), el que a su vez es irregular, situación no necesaria en este análisis, sí en el de la redistribución de la riqueza.

Como colofón de lo dicho en los dos párrafos precedentes, concluimos que en los sistemas financieros vigentes, al ser la moneda un crédito, cuyo precio es el interés (i), y el nivel de precios (p) que se considera son los expresados en moneda , se concluye que por axioma (exante y expost):

i = p

Esta ecuación da por tierra con todos los modelos (matemáticos y gráficos) que postulan a i y p en coordenadas distintas, como variables diferentes, cuando en realidad son un mismo ente. El lector advertirá que se caen los modelos monetarios macroeconómicos usados para el diagnóstico y tratamientos de las crisis económicas. Pues, esta nueva teoría nos muestra el porqué de la falta de consistencia en las predicciones económicas que se realizan con el sustento de las teorías del equilibrio.

Pero esta ecuación tiene además una connotación muy especial, poner en evidencia que lo que se conoce como política monetaria (regular la tasa de interés, conforme la inflación, el crecimiento y la desocupación) es en realidad una política de control de precios, nada menos que del bien que se usa en los intercambios y los cálculos económicos.

En otros términos, en los sistemas financieros vigentes la política monetaria es el más poderoso sistema de control de precios, encubierto por el error teórico bajo la idea de que lo que se controla es el nivel de la tasa de interés, circunscribiendo el problema solamente al ámbito financiero.

Para finalizar este apartado, solo restaría decir que las subas en el nivel de precios (llamada inflación) originados en sistemas monetarios irregulares (como los vigentes), es sólo una medida estadística “deficiente” de la apropiación (autoritaria) de tiempo económico por parte del Estado en perjuicio de los ciudadanos.

3) Otra forma de expresar el concepto del equilibrio es lo que se da en llamar “el ajuste clásico”, el que expresa que la competencia tiende a igualar las ganancias. Pues, con la T.R.E. se postula que la acción del empresario tiende a superar en ganancias a sus pares, como en toda competencia. De ello se deriva que la mejor fórmula para el crecimiento económico, es una vez más el desequilibrio, es decir, superar las marcas actuales.

De esto se concluye que “bienvenidas las ganancias” (que se sustenta en la libertad individual), que significa “crear riqueza”, y “mal habidos” los sistemas financieros irregulares (sistemas autoritarios), fuente principal de la inequidad en su distribución. Como síntesis, la T.R.E. postula que el orden natural, al que bien se le puede agregar el concepto de espontáneo (Menger – Hayek) es el mejor camino para el desarrollo económico en paz, léase: crecimiento de la riqueza (fortaleciendo las instituciones de la libertad individual) en equidad (eliminando el autoritarismo “desigualador” que subyace en los sistemas financieros vigentes).

Buenos Aires, Diciembre de 2007

info@carlosbondone.com  

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